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Full text of "Boletín Escuelita Militante (setiembre 2019)"

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ñ BOLETÍN DE 

LA ESCUELITA 

MILITANTE MILITANTE 

N° 2. Septiembre de 2019 Sale cuando puede A voluntad 


Reflexión inicial 

Ya sucedieron cinco talleres de la 
Escuelita Militante. Hablamos de 
economía, de manifestaciones, del 
pasado, del canto, de nosotres. Y no 
solo hablamos. Pensamos, hicimos, 
produjimos. Nos encontramos unas 
horas a considerar lo que se nos 
proponía como herramientas milit¬ 
antes. Nos juntamos en grupitos a 
cumplir las consignas. Hicimos al¬ 
gunos clicks, algo empezó a cuajar. 

Aparecieron conflictos, claro. 
Entre izquierda y el progresismo. 
Entre feminismo y marxismo. Entre 
el centro y la periferia. Entre querer 
imaginar y no lograrlo. Entre viejos 
y jóvenes, o mejor dicho, entre las 
lecciones que los viejos aprendie¬ 
ron del pasado y lo que los jóvenes 
aprendieron de lo que los viejos 
aprendieron de ese mismo pasado. 
Entre formas de hacer, y el sentido 
de esas formas. Entre la necesidad 
de movernos y tocarnos y la dureza 
de los cuerpos. 

Los conflictos no se resuelven en 
dos o tres horas de taller, pero 
quedan planteados. Y no tenemos 
que olvidarlos antes de pasar al 
taller siguiente. Hay ideas y prác¬ 



ticas sustantivas en juego, que nos 
interpelan y nos mueven esas 
horas, pero que después tenemos 
que pensar cómo encajar en 
nuestras prácticas cotidianas, en 
nuestros deseos, en la composición 
de lugar que nos hacemos sobre la 
situación. 

Hay algo en los talleres que pro¬ 
mete, que entusiasma. Hay mo¬ 
mentos de profundidad, pero 
también algo que se queda en la su¬ 
perficie. ¿Cómo preservar los mo¬ 
mentos intensos para después 
convocarlos cuando los necesite¬ 
mos? ¿Cómo se estudia para una es¬ 
cuelita militante? 

¿Como no quedarnos con la 
pequeña muestra del mundo que se 
nos abre en un taller? ¿Qué pasaría 
si en vez de tres horas, dedicáramos 
seis meses a intensificar esa pro- 


puesta? ¿Cuanto más, o mejor, o con 
más gente, podríamos hacerlo? 
¿Cómo nos organizamos para eso? 
¿Tenemos que elegir o combinar? 

Si bien la escuelita es ella misma 
militancia, porque implica discutir, 
organizar, juntarse, implica en algún 
punto que nos estamos preparando 
para otra cosa. ¿Cual es? 



Toda la información sobre 
la escuelita en: 





http://entre.uy 


Al rescate del 
pasado 

El viernes 23 de agosto a las 19 
hs. la escuelita militante se juntó en 
SERPAJ a conversar sobre el pa¬ 
sado. Más precisamente, sobre la 
relación que desde la izquierda te¬ 
nemos con el pasado, con los movi¬ 
mientos y las luchas que nos 
preceden. ¿Cómo vemos el pasado?, 
¿Cuál es el terreno emocional desde 
el que lo miramos? ¿Qué estados de 
ánimo nos despierta? Y sobre todo, 
¿qué podemos y necesitamos recu¬ 
perar del pasado? ¿Cómo relacionar¬ 
nos con él de modo de potenciar 
nuestras prácticas militantes en vez 
de deprimirnos porque no se puede 
más o conformarnos con lo que se 
pudo? La idea era conversar en 
torno a estas preguntas recurrien¬ 
do a diferentes registros y disposi¬ 
tivos. 

Al principio, al llegar, la luz era te¬ 
nue. La atmósfera sugería un clima 
de recuerdo, un aire medio z¡- 
tarrosesco, medio de homenaje 
solemne y en blanco y negro. En las 
paredes se proyectaban filmaciones 
recuperadas del movimiento obrero 
y estudiantil uruguayos de los 60. El 
frío afuera hacía acordar que esta 
es una escuelita de invierno, y el 
calor de los cuerpos adentro que 
esta fue la forma que encontramos 
de pasarlo. Por primera vez en lo 
que iba de la escuelita había una 
proporción bastante pareja de jóve¬ 
nes y veteranos. El tema y la convo¬ 
catoria hicieron que se produjera un 
encuentro intergeneracional de 
militantes. 


2 









El taller comenzó con una ronda 
en la que brotaron las palabras que 
hacían al tema: duelo, derrota, me¬ 
lancolía, memoria, resignación, lu¬ 
cha, realismo, autocrítica, utopía. Se 
habló mucho de lo que pasó; quizá 
no tanto de cómo podemos hacer 
para recuperar la idea de que el so¬ 
cialismo y la emancipación de la vi¬ 
da no están tan lejos como nos 
parece hoy. En varios momentos la 
necesidad de autocrítica de los más 
viejos chocó con las ganas de inten¬ 
tarlo de nuevo de los más jóvenes. 
El terror aleccionador, el dolor pro¬ 
fundo y la impunidad indignante de 
la dictadura se revelaron, una vez 
más, como el centro de la discusión 
sobre la izquierda, su pasado, su 
derrota y su deseo. Era como si 
elles quisieran librarnos de cargar 
con la mochila de la derrota y noso- 
tres justamente queríamos poner¬ 
nos su mochila, pero no la de la 
derrota, sino dejarnos atravesar por 
los deseos que motivaron su lucha, 
y asumirnos como continuadores de 
ella. Benjamín estaba en el aire 
pero no llegó a ponerse cómodo. 

Después asistimos a una ex¬ 
periencia concreta de recuperación 
del pasado para iluminar el presen¬ 
te: los circuitos de producción de 
materiales audiovisuales en los 60 
latinoamericanos y las redes de co¬ 
operación que se formaron entre 
jóvenes para registrar las cons¬ 
tantes movilizaciones de la época. 
Se empezaron a filmar las marchas y 
a juntarse para organizar el material 
y hacerlo circular. Se disolvió la fro¬ 
ntera entre el cine y la producción 
de conocimiento. Brotaba una resis¬ 
tencia cultural contra el relato 
hegemónico a través de narraciones 


que mostraban la crisis y la repre¬ 
sión. Se había formado casi es¬ 
pontáneamente un ambiente 
juvenil contestatario, comprome¬ 
tido y que puso dirigió sus talentos 
y conocimientos técnicos hacia la 
militancia social. Entendimos que 
en parte la escuelita militante trata 
de hacer lo mismo. 

Entre las prácticas políticas que 
no queremos repetir del pasado, y 
las cosas que queremos volver a 
hacer, quedó resonando la 
pregunta de qué narrativa histórica 
necesitamos construir, qué imagen 
del pasado queremos invocar en es¬ 
te instante de peligro, que nos ayu¬ 
de a atizar la esperanza y la 
confianza en que no todo es tan di¬ 
fícil como parece. 

Canciones de 
protesta 

Un sábado por la tarde, en el cic¬ 
lo de encuentros de la escuelita 
militante, se desarrolló un espacio 
de composición. Allí, se compartió 
un momento artístico y creativo lle¬ 
vado a cabo por Salva y Quique en 
un taller sobre canciones de protes¬ 
ta. Con guitarras y mucha letra, se 
crearon canciones rebeldes, cues- 
tionadoras y divertidas. A conti¬ 
nuación, podemos leer algunas 
impresiones, comentarios y refle¬ 
xiones que nos dejaron algunos 
talleristas y participantes. 

Algunos relatos de los talleristas: 

¿Cómo fue el clima del taller? 


3 


S: Descontracturadoy lúdico 
Q: El clima fue especialmente bue¬ 
no, enseguida se establecieron 
vínculos de empatia y disposición 
para el trabajo colectivo. 

¿Qué emociones crees que actua¬ 
ron como motor para la creación 
de las canciones? 

S: Me gustó percibir que hubo un 
ímpetu algo inconsciente de abor¬ 
dar la protesta desde la alegría. 
También desde la extrañeza al revi¬ 
sar las palabras que en otro tiempo 
significaban un montón de cosas y 
hoy nos parecen ajenas, lejanas. 

Q: En los talleres que participé creo 
que las motivación más importante 
se vinculó a la recuperación del ca¬ 
rácter utópico de la política. 

¿Hubo debate político previo a la 
composición? 

Q: La discusión -o mejor dicho, el 
intercambio de ideas- se realizó pre¬ 
viamente y en el espacio general. 
Por lo que recuerdo, un tema 
importante fue el abandono de la 
ideología revolucionaria y la 
transformación emocional que se 
da luego de la dictadura. 

¿Cómo se trabajó el vínculo con 
las canciones históricas de pro¬ 
testa? 

S: Tratamos de rastrear por qué 
cantaban, con qué motivaciones, 
para quién y en qué contexto com¬ 
ponían quienes hacían canciones en 
aquella época. 

Nos propusimos visitar con una 
mirada desde el presente aquel uni¬ 
verso compositivo. 

Q: En general creo que las cancio¬ 
nes de protesta "históricas" se 
aprecian como un fenómeno posi¬ 
tivo e históricamente situadas, es 


decir, imposibles de repetir bajo el 
mismo formato. 

¿A qué lugares podrías decir que 
se llegó? 

S: A varios, uno de los que me 
interesa destacar es en la necesidad 
de revisar y diferenciar entre 
canciones de protesta y canciones 
de resistencia, ya que su tono y su 
decir son bastante distintos. 

Q: Según mi punto de vista, a es¬ 
timar y promover la relaciones fruc¬ 
tíferas de lo político con lo estético. 
¿Alguna anécdota, sentimiento, 
algo que te haya quedado 
marcado o que te quedaste pen¬ 
sando a partir del taller? 

S: Me quedé pensando en que 
desde mi rol de coordinador se me 
miró siempre como un distinto, 
alguien que venía a imponer cierto 
orden y eso de alguna manera me 
transformo en blanco de resis¬ 
tencia, surgió en varios grupos la 
protesta a la dinámica y a la exi¬ 
gencia de componer acotados. 

Q: Esto absolutamente personal, el 
mismo sentimiento que tengo cuan¬ 
do hago cosas con ENTRE, de enor¬ 
me estima al ver cómo algunos hilos 
históricos se continúan de manera 
absolutamente imprevisibles, de 
asombro dichoso. 

¿Tenés algún material que haya 
surgido del taller? 

S: Si, hay grabaciones y acá va la le¬ 
tra de una de las canciones 
compuestas en el primer grupo: 
¿Dónde está?¿dónde está ? 

¿dónde está? 

la canción que no pudo decir 
la emoción que nos mueve a cantar 
la memoria que tiende a morir 
la utopía que impulsa a luchar 


4 


La experiencia relatada por un 
participante: 

Las emociones que primaron a la 
hora de hacer canciones tenían que 
ver con cierta ansiedad por hacer, 
pero una ansiedad buena, no des¬ 
esperada. Una especie de inquietud 
y, al mismo tiempo, una rebeldía an¬ 
te el poco tiempo que quedaba. 

Los debates políticos que recuer¬ 
do giraron en torno a: dónde está la 
canción política hoy. A su vez, había 
un acuerdo acerca de que las 
canciones que venían desde el femi¬ 
nismo provenían siempre desde un 
lugar politizado. Se habló acerca de 
qué pasó que en los ochenta, en to¬ 
do el movimiento del canto popular, 
la canción de protesta quedó muy 


quieta y no se produjo casi nada en 
ese sentido. Y se discutió sobre la 
politización de la canción en una so¬ 
ciedad despolitizada. 

Al mismo tiempo, reflexionamos 
sobre la trayectoria de los sujetos 
que habían encarado el canto popu¬ 
lar: ¿cómo puede ser que un tipo 
que escribió a desalambrar hoy esté 
con Verónica Alonso? 

Creo que se llegó a una fuerte co¬ 
munión entre quienes participaron 
del taller. Hubo una sensación re 
fuerte de trabajo en equipo. Por la 
práctica propia, creo que aprendi¬ 
mos que cuando el deseo es fuerte, 
hacer canciones de protesta se 
vuelve muy fácil, incluso más allá de 
las condiciones en las que se 
produce. 


Autorretrato militante 


Sobre el taller de "Tecnologías de si 
misme” podemos decir que ocurrió 
el sábado 7 de setiembre en el 
Espacio de Desarrollo Armónico, y 
que fue facilitado por Florencia, Ig- 
nis y Lucía. No sería útil narrar lo 
que allí ocurrió, porque lo importan¬ 
te es qué ocurrió. Y si bien podría¬ 
mos hacer reflexiones a partir de lo 
sucedido, elegimos, para que este 
boletín sea útil a quienes no estu¬ 
vieron, proponer una pequeña ac¬ 
tividad a quien lea, vagamente 
inspirada en el taller. Se trata de 
trabajar el pensamiento de une mis¬ 
me como militante, a través de la 
construcción de un autorretrato 
militante. Puede hacerse escribien¬ 


do, o simplemente deteniéndose a 
pensar a partir de las siguientes lí¬ 
neas: 


Dejate mover por la memoria más 
que ir en busca de algo. 

Deja que las imágenes vengan y no 
forzarlas. 

Como una mirada abierta que se va 
cruzando con cosas, sin enfocar. 
¿Que sentías antes de empezar a 
leer esto? 

¿Cómo fue tu semana? 

¿Dónde estabas hace cinco años? 
¿Cual era el momento político? ¿Qué 
estabas haciendo? 

¿Y hace diez años? 


5 


¿Con que colectivos te has juntado a 
hacer cosas? 

¿Qué cosas? 

¿Cual es el último momento 
colectivo que recordás? 

¿Cuál fue el primer momento en el 
que te sentiste parte de un 
colectivo? 

¿Cómo te sentís contigo mismo 
estando con otres? 

¿Con qué parte del cuerpo militás? 
¿Qué sensaciones te vienen cuando 
pensás en momentos en que 
estabas militando con otres, 
participando de una asamblea o de 
una marcha, o de una organización? 
¿Qué músculos estaban apretados y 
cuáles relajados? 

¿Qué emociones y afectos están en 
el archivo de tu historia militante? 
Uno en que sentiste orgullo. 

Uno en que sentiste vergüenza. 

Un enojo que guarda tu cuerpo. 

Un deseo que guarda tu cuerpo. 

Una alegría. 


Algo de tu yo político que no 
querrías que nadie sepa. 

Un momento en que eras o 
pensabas diferente. 

Un acierto, un error. 

¿Cómo crees que les otres piensan 
en vos? 

¿Cómo te ven? ¿Qué adjetivos usan 
para hablar de vos? 

¿Ser varón / ser mujer cómo te 
afectó en tu vida militante? 
¿Sentiste violencia asociada a 
relaciones de género alguna vez en 
un espacio militante ? 

¿La ejercías o la padecías? 

¿Cómo actuaste? 

¿Recordás algún momento en 
colectivo en que te sentiste bien? 
¿Qué hacían? ¿Qué rol cumplías vos? 
¿Dónde estaban? 

¿Quiénes han sido tus cómplices 
políticos? 

¿Y tus enemigues? 

¿A qué espacios nunca volviste? 

¿A cuales querrías volver? 



6